Cachalotes

Otros de nuestros especialistas de las profundidades que también comparten, por lo general, el mismo “mantel” en su alimentación… los cefalópodos.

En nuestras aguas podemos observar los grandes Cachalotes, sobre todo a machos en dispersión y alimentación. Cetáceos que pueden llegar a los 18 metros de longitud y pesar hasta 60 toneladas.

El Cachalote es, al igual que los delfines, un “odontoceto” y posee dientes sólo en su mandíbula inferior. En la mar delatan su presencia con el característico chorro en diagonal ya que su único aventador lo tienen muy adelantado en la cabeza y en su lado izquierdo.

Otra de las características de esta especie es que cuando se sumerge a las profundidades sacan su gran aleta caudal.

En una temporada pasada tuvimos un maravilloso encuentro con cinco de estos gigantes marinos que descansaban plácidamente en la superficie del agua. Cuando llegamos a ellos respetando una distancia de seguridad de 100 metros, los Cachalotes se mostraron muy curiosos acercándose a nosotros y sacando fuera del agua su gran cabezón para mirarnos. Cabezón que mostraban visibles marcas de ventosas de sus “batallas” en las profundidades con los calamares gigantes de los que se alimentan.

Marca de ventosas en Cachalote
Marca de ventosas en Cachalote

No sabemos quienes disfrutamos más del otro, pero indudablemente es un avistamiento que lo recordaremos el resto de nuestras vidas.

Ver video de Cachalotes frente a Santurtzi en Youtube.

Por otra parte, también podemos ver a los “Cachalotes» más pequeños, en este caso los del género KOGIA.

Aunque en estas aguas el más factible de observar es el Cachalote pigmeo (Kogia Breviceps), el 26 de septiembre de 2026 realizamos desde verballenas.com la primera observación de un ejemplar en mar abierto de un Cachalote enano (Kogia sima) vivo.

Al principio se cantó como un delfín solitario pero no estaba en movimiento sino flotando como un pequeño tronco. Llamaba la atención su aleta falcada. A medida que nos íbamos acercando levantó la cabeza y es cuando saltaron las alarmas. No tenía pico y la cabeza era “chata” y mostró su falsa agalla. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse muy lentamente, recordando a una marsopa por su pequeño tamaño de unos dos metros, pero su nadar no era enérgico como en ellas sino muy lento.

Sí amigos y aventureros estábamos ante un increíble Cachalote enano. A la segunda aparición se fue a las profundidades desapareciendo definitivamente de nuestra vista. Nos quedamos estupefactos.

Cachalote pigmeo

Como curiosidad deciros que los Cachalotes enanos utilizan un mecanismo de defensa que es único en el reino animal. Cuando se sienten en peligro son capaces de expulsar un fluido intestinal de color marrón rojizo, creando una distracción para poder huir de sus depredadores. Os mostramos una extraordinaria instantánea de nuestro guía Gorka Ocio realizada en el Océano Índico donde se aprecia la “tinta del calamar».

Cachalote pigmeo

Unos meses después, el 21 de diciembre del mismo año, apareció uno varado y muerto en la Playa de La Arena en Zierbena (Bizkaia) a pocos kilómetros de donde lo vimos en Septiembre y encontrado por nuestra amiga y aventurera Agurtzane.

Gracias a esta foto pudimos confirmar que se trataba del primer varamiento de esta especie, en las aguas del Golfo de Bizkaia en general y de la Cornisa Cantábrica en particular. Agradecer también a Vidal Martin, presidente de la SECAC (Sociedad para el Estudio de los Cetáceos del Archipiélago Canario) su correcta identificación, ya que en Canarias es donde se concentra la mayor parte de varamientos históricos de Kogiidae.

Cachalote pigmeo muerto

Así que aquí tenemos un ejemplo más de la creciente preocupación por el calentamiento global al aparecer una nueva especie Neotropical en nuestras aguas.

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